Argentina

1902-1924

BASF comienza las primeras investigaciones sobre el nitrógeno hacia finales del siglo XIX. El trabajo de Fritz Haber, de la Universidad Técnica de Karlsruhe, plantea la posibilidad de sintetizar amoníaco, un compuesto de nitrógeno e hidrógeno, y señala el camino a seguir. En BASF, Carl Bosch adquiere el trabajo de desarrollar el proceso a escala industrial.

El carbón no es solamente una fuente de energía, también es la materia prima más importante de la industria química en ese momento. Para asegurar su base de materia prima, BASF, junto con Bayer y AGFA, adquiere la mina Auguste Victoria en Marl, Alemania, en 1907.

A principios de 1908, la primera política de vacaciones entra en vigencia. Después de diez años de servicio, los trabajadores disfrutan de unas vacaciones de una semana. Durante este tiempo, reciben un subsidio especial adicional además de su salario regular.

1908: El trabajo de Fritz Haber (1868-1934, profesor de química en la universidad de Karlsruhe y Berlín) sugiere que la síntesis técnica de amoníaco, a partir del nitrógeno y el hidrógeno, puede ser posible. El proceso requiere de altas temperaturas, alta presión y catalizadores. BASF comienza la realización de una intensa investigación bajo la dirección de Carl Bosch (1874 - 1940, químico, Presidente de la Junta de Directores Ejecutivo de BASF de 1919 a 1925 y de IG Farben de 1925 a 1.935).

En 1911, después de extensos experimentos, Alwin Mittasch (1869 - 1953, químico en BASF de 1904 a 1933) descubre al buscado por largo tiempo, el catalizador ideal para sintetizar amoníaco: hierro con un pequeño porcentaje de alúmina y una pequeña cantidad de potasa. La producción industrial de amoniaco requiere una extensa labor pionera: nuevos tipos de acero tienen que ser desarrollados y probados, se probaron nuevos diseños de reactores y se construyeron máquinas y compresores de gases especiales.

La ejecución técnica del proceso Haber-Bosch enfrenta el fracaso. Los nuevos recipientes a presión y tuberías revestidas en hormigón armado estallan una y otra vez. Es el propio Carl Bosch a quien se le ocurre la solución: un "doble tubo" con una capa interna de hierro dulce y una externa, con soporte de presión, pero cubierta de acero perforado. Sin embargo, se necesita más asesoramiento de expertos. Con el fin de resolver las crecientes problemas que plantean los materiales y los problemas de seguridad relacionados. BASF crea el primer laboratorio de pruebas de materiales de la industria química en 1912.

La tarea principal de los ensayos de materiales, entonces y ahora, es identificar y controlar problemas en materiales para la instrumentación y la Ingeniería de Procesos.

Un año después de la innovación, la primera planta de síntesis de amoníaco entra en servicio en Oppau, en 1913 - tres kilómetros al norte de la planta de Ludwigshafen - . Producción anual: inicialmente 9.000 toneladas de amoniaco para ser procesado en 36.000 toneladas de sulfato de amonio. 100 años más tarde, BASF tiene una capacidad anual de 875.000 toneladas métricas de amoniaco en Ludwigshafen.

El cuerpo de bomberos de la planta se fundó como un departamento de bomberos profesionales en los sitios de Ludwigshafen y Oppau. Además de la lucha contra incendios, sus funciones incluyen la protección de gas y asistencia en caso de interrupciones operativas e incidentes, como la ruptura de tuberías, así como ambulancias y servicio de primeros auxilios.

Se inaugura la casa club de BASF, la Vereinshaus, hoy conocido como el Feierabendhaus. Ofrece salones para eventos, una biblioteca, un restaurante y una bolera que los trabajadores pueden utilizar en su tiempo libre. La primera edición del periódico de la compañía se publica coincidiendo con la inauguración del edificio el 13 de abril de 1913.

Carl Bosch quiere que los fertilizantes se prueben tan a fondo como los colorantes. Se les debe dar a los clientes instrucciones adecuadas para su uso. Esto significa extensas pruebas para determinar el efecto de los fertilizantes en el suelo y en las plantas. En 1914 se lleva a cabo la apertura de la Estación de Investigación Agrícola en Limburgerhof, cerca de Ludwigshafen, para investigar fertilizantes y la fisiología vegetal. Esto allana el camino para las actividades internacionales de BASF, en el campo de la química agrícola.

La Primera Guerra Mundial comienza en agosto de 1914. Alemania vierte sus recursos en el esfuerzo de la guerra, poniendo una carga cada vez mayor en la economía. Por primera vez, la guerra hace que la nueva sociedad industrial sea consciente de que hay muchos productos de doble uso, incluyendo los productos químicos. El amoniaco sintético, por ejemplo, fue desarrollado para asegurar el suministro de alimentos para una población creciente. Ante la escasez de municiones a finales de 1914, el gobierno, sin embargo, asigna máxima prioridad al amoníaco. Se convierte en salitre en la planta Oppau y luego es entregado a la industria de explosivos.

El cloro y el fosgeno, intermedios importantes que se utilizan para la fabricación de tintes y drogas, entre otras cosas, se utilizan como gas venenoso por los ejércitos de ambos lados.

Fritz Günther (1877 - 1957, químico en BASF de 1901 a 1938) descubre el Nekal, un auxiliar textil, en 1916. Es el primer tensioactivo sintético. Este reduce la tensión superficial del agua y supera el rendimiento de lavado de los jabones del día. Tales agentes humectantes sintéticos todavía se utilizan en lavavajillas y productos de lavandería, y un brillo sin secado no sería posible sin ellos. Otros agentes tensioactivos se utilizan para la fabricación de emulsión de pinturas y champús.

Después de varias ampliaciones de las instalaciones de amoníaco Oppau, el gobierno ordena la construcción de una segunda planta de producción importante. Se elige un sitio en el centro de Alemania, lejos del peligro de los ataques aéreos. Después de un breve período de construcción, la segunda planta de amoníaco de BASF en Leuna, cerca de Merseburg, comienza a funcionar en abril de 1917. En Oppau, se inician los trabajos de construcción del Laboratorio de Amoníaco, el segundo centro de investigación más importante de BASF.

Para el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, los fabricantes de tintes alemanes han perdido su posición de liderazgo en los mercados del mundo. Las instalaciones de producción, filiales, empresas asociadas y empresas de ventas en el extranjero son confiscadas, así como las patentes registradas en el extranjero. Las reparaciones impuestas por los vencedores obstaculizan la recuperación económica. BASF es ocupada por las tropas francesas durante varios meses y se cortan los lazos con la orilla oriental del Rin.

Representantes de la alta dirección de BASF, empleados y trabajadores asalariados fundaron un comité conjunto para la educación en 1919. El objetivo es organizar una noche de entretenimiento, conferencias y conciertos para todos los empleados de BASF. Esto sienta las bases para el amplio programa que hoy existe de eventos culturales patrocinados por BASF. Se ofrecen eventos de música clásica y conciertos de cámara, además de una amplia gama de eventos especiales, así como instalaciones deportivas y de esparcimiento no sólo para la fuerza laboral de BASF, sino también para sus familias y para los ciudadanos de Ludwigshafen y la región circundante.

La creación de la primera república Alemana, en noviembre de 1918, también conduce a cambios en los estatutos de la empresa. El enfoque paternalista anterior de las relaciones entre la empresa y sus empleados se sustituye por los derechos de co-determinación obligatorios. La primera convención colectiva de trabajo en la industria química se firmó en julio de 1919. Se garantiza la jornada laboral de ocho horas demandada desde hacia mucho tiempo por los sindicatos. En 1920 se elige el primer consejo de trabajadores de la empresa; sus representantes son admitidos en el Consejo Fiscal de la compañía, en 1922.

El 21 de septiembre de 1921, la nueva planta en Oppau es sacudida por una enorme explosión que cobra más de 500 vidas y causa un daño considerable a la planta y la comunidad vecina. El accidente se produce durante explosiones realizadas para aflojar nitrato de amonio, fertilizante sulfato almacenado en una bodega.

En el funeral, Carl Bosch dice: "el desastre no fue causado por negligencia ni por falla humana. Factores naturales desconocidos, que somos todavía incapaces de explicar hoy, han hecho una burla de todos nuestros esfuerzos. La misma sustancia destinada a proporcionar alimentos y vida a millones de nuestros compatriotas y que hemos producido y suministrado por años se ha convertido, de repente, en un cruel enemigo, por razones que aún somos incapaces de comprender. Ha reducido nuestra planta a escombros. Pero, ¿qué es eso en comparación con las víctimas cuyas vidas ha cobrado este desastre? Estamos aquí hoy indefensos e impotentes, y todo lo que podamos hacer para consolar a sus familias en duelo y a los heridos es nada comparado con lo que han perdido".

La guerra perdida genera un aumento de la inflación en Alemania. Un dólar de EE.UU. vale 4,2 trillones de marcos. En 1923, los activos de BASF ascienden a 65,733,583,748 millones de marcos. BASF trata de proteger a su fuerza de trabajo de los efectos de la devaluación. En el apogeo de la crisis en 1923, la compañía presenta una nueva forma de moneda, el "dólar anilina". Por un corto tiempo, se convierte en el billete más buscado en la región.

El proceso Haber-Bosch permite a BASF convertirse en la primera empresa en comenzar a trabajar en las muchas oportunidades que presenta la tecnología de alta presión. Es esta tecnología la que ahora dará forma a operaciones químicas a gran escala. En 1923, Matthias Pier (1882 - 1965, químico en BASF de 1920 a 1949) sintetiza con éxito el metanol. Sin embargo, otro de los monopolios de las materias primas de la naturaleza se rompe: el alcohol de madera es destronado por metanol sintético. Un año antes, BASF había tenido éxito en la producción de urea a escala industrial a partir de amoníaco y dióxido de carbono - 100 años después de que Friedrich Wöhler hubiese sintetizado primero urea en el laboratorio -.

En su intento de mejorar la producción de gas de síntesis en la fabricación de amoníaco, Fritz Winkler (1888 - 1950, químico en BASF de 1916 a 1950) descubre el principio de lecho fluidizado en 1924. Esto produce un excelente gas combustible durante el proceso de coque de lignito de grano fino. El principio Winkler es también la base para el proceso desarrollado por BASF en 1950, mediante el cual la pirita se tuesta en hornos de lecho fluidizado en la producción de ácido sulfúrico.