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Más sabor y sustentabilidad

El concepto de producción ”Pingo Doce”  trae al mercado brasileño el cultivo sustentable de sandía, con alta calidad y valor agregado. El producto lleva modernidad e innovación a toda la cadena productiva de frutas, pues está basado en un modelo de negocio que ha tenido mucho éxito en España.

Este es el modo Y de BASF, que une la productividad a la sustentabilidad. Es así como creamos química para un futuro sustentable y contribuimos para que el mundo les ofrezca más calidad de vida a todos.

La diferencia entre la sandía obtenida con el sistema denominado en portugués “Pingo Doce” de Nunhems®, marca de semillas de frutas y hortalizas de BASF, y las otras comienza en el campo. El manejo exige una serie de prácticas más sustentables, entre las cuales se encuentra el riego por goteo, que reduce el consumo de agua en hasta un 30%; el mantenimiento de un ambiente atractivo para las abejas; y, el uso correcto de los fertilizantes recomendados para el cultivo.

El fertirriego, el cual une el riego a la nutrición de las plantas, es recomendado en este sistema productivo, porque el agricultor puede tener más eficacia en el manejo de agua y fertilizantes. Esta práctica garantiza que estén los nutrientes necesarios para que se formen adecuadamente los frutos. Con esta técnica, es posible producir hasta cinco frutos de alta calidad por planta. Sin embargo, con el sistema tradicional, el segundo fruto tiene, frecuentemente, una calidad inferior en comparación con el primero, por lo que se reduce su valor comercial.  

“El proyecto que seguimos con ”Pingo Doce” tiene dos pilares: calidad del producto y salubridad, lo que implica que se obtiene una fruta saludable para el consumidor. Fomentamos las buenas prácticas, el uso de un cuaderno de campo, en el que se registra el día a día de la siembra”, explica Diego Araújo Lemos, especialista del producto Sandía de Nunhems® en Suramérica.

El manejo de las abejas también es fundamental para el éxito de la siembra. Para la producción de sandías triploides (de menos semillas), es necesario usar, por lo menos, el 30% de la siembra con sandía diploide (con semillas), pues con ellas se ofrece el polen viable, que es esencial para que ocurra la polinización. En el otro 70% de la siembra, hay poco polen y, muchas veces, no está disponible. La presencia expresiva de abejas en estas áreas es la que garantiza que ocurra eficazmente la polinización de las plantas y, por ende, en la producción

Todas las prácticas en el campo deben generar un ambiente saludable para las abejas y las plantas. El agricultor asume el compromiso de realizar una siembra sustentable durante todo el ciclo productivo.

La rastreabilidad es una ventaja más para el consumidor, pues ella genera la garantía del origen ya que se está adquiriendo un alimento seguro que, además, es producido de manera sustentable. Todo el proceso es controlado, desde la siembra al supermercado. La empresa exige rastreabilidad de los agricultores y apoya a los otros integrantes de la cadena productiva para que hagan lo mismo. De esa manera, los participantes del proyecto denominado “Pingo Doce” se anticipan al rastreo obligatorio para la sandía a partir de 2020, según lo establecido en el Reglamento Normativo del Ministerio de Agricultura.

Todo el proceso de producción es el resultado de una supervisión técnica y un riguroso control de calidad, que resulta en el estándar ”Pingo Doco”: una sandía con alto valor agregado que satisface a los consumidores más exigentes.