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Triple E: economía, eficiencia y generación de conocimiento

Acciones simples como el cambio de lámparas convencionales por versiones de LED hasta adaptaciones complejas en los procesos de enfriamiento de máquinas industriales. En BASF, utilizar la energía de manera más eficiente involucra toda la cadena de valor y aún tiene como bono la generación de conocimiento.

Para cambiar la realidad de consumo de recursos y energía en sus plantas, en diciembre de 2015, BASF comenzó a implementar el programa Triple E (Excellence in Energy Efficiency) en Guaratinguetá. Dos años después, tres unidades del complejo se convirtieron en las primeras de América del Sur en recibir la certificación internacional ISO 50001, que ayuda a empresas a establecer prácticas más eficientes y modernas en relación a la gestión energética. Actualmente, el 100% de las operaciones (plantas productivas, logística e infraestructura) ya poseen la certificación, otro hecho jamás visto en el continente.

El programa se desarrolla en asociación con la Universidad Estadual Paulista (Unesp), que identifica oportunidades de cambio. «Es muy positivo tener la ayuda de la academia, que contribuye con mayor robustez en las evaluaciones de ganancias energéticas, por ejemplo. «Es un tipo de asociación todavía poco común en Brasil, pero que añade a ambos lados», comenta Santiago Ricco Pavão, coordinador del proyecto Triple E en América del Sur.

«BASF ha demostrado que es posible acercar la industria a la universidad. Es un sistema de gana-gana, con soporte técnico y administrativo«, añade el profesor doctor Pedro Magalhães, que lidera el proyecto en la entidad.

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El Triple E tiene como objetivo aumentar la competitividad de BASF enfocado en eficiencia energética, mejora de los costos y reducción de los impactos ambientales. Tanto la certificación como el programa están alineados con las metas globales de BASF de reducir el 40% de sus emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada de producto vendido hasta 2020 y de aumentar la eficiencia energética de las unidades de América del Sur en un 7% para 2025.

«El proyecto ha empezado pequeño, como una iniciativa de un grupo de siete ingenieros de Guaratinguetá, que buscaban soluciones para optimizar el consumo de energía, pero luego creció, se expandió a otras localidades, y hoy se ha convertido en un ejemplo de éxito, una referencia no sólo para BASF, pero también para la industria como un todo«, afirma Patrick Silva, director de infraestructura de BASF para América del Sur y del Complejo Químico de Guaratinguetá.

Actualmente, el proyecto está en marcha en las unidades de Guaratinguetá, Demarchi, Jacareí e Indaiatuba, en Brasil, y en General Lagos, Argentina. Hasta 2020 la meta es obtener la certificación 50001 en las plantas de Camaçari, en Bahía, y Concón, en Chile, donde los trabajos empiezan en noviembre de 2018. En todas las localidades el Triple E recibe soporte de Unesp.