¿Duermes ocho horas y sigues cansado? El colchón podría ser la razón
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Dormir ocho horas no siempre garantiza un descanso reparador si la superficie donde se duerme ya no ofrece el soporte adecuado.

Bogotá, diciembre de 2025. El cierre del año y el comienzo de uno nuevo suelen estar asociados a balances personales, propósitos de bienestar y decisiones de compra que buscan generar un impacto positivo en la vida diaria. En ese contexto, el descanso continúa siendo uno de los pilares más determinantes de la salud física y mental, aunque con frecuencia se subestima frente a otros hábitos saludables como la alimentación o la actividad física. Dormir bien no depende únicamente del tiempo que se pasa en la cama, sino de las condiciones que permiten que el cuerpo se recupere adecuadamente durante la noche.
Las personas pasan cerca de un tercio de su vida durmiendo, lo que equivale a más de 2.500 horas al año sobre el colchón. Durante ese tiempo, el organismo realiza funciones esenciales como la recuperación muscular, la regulación metabólica y la consolidación de la memoria. De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 40 % de la población mundial presenta dificultades para dormir bien, una situación que afecta la concentración, el estado de ánimo y el desempeño cotidiano.
En Colombia, distintos estudios muestran que más de la mitad de los adultos reportan problemas relacionados con el sueño, como insomnio, despertares frecuentes o la sensación de no haber descansado adecuadamente. Aunque estas dificultades suelen atribuirse al estrés o al ritmo de vida, especialistas coinciden en que las condiciones físicas del descanso, en especial el estado del colchón, juegan un papel determinante en la calidad del sueño.
“Desde el punto de vista técnico, el colchón es una estructura que trabaja todas las noches bajo carga constante. Con el uso y el paso del tiempo, los materiales pueden perder su capacidad de soporte, resiliencia y estabilidad, lo que afecta directamente la forma en que el cuerpo descansa. Cuando esa estructura deja de responder como fue diseñada, el descanso se vuelve menos eficiente, incluso si la persona duerme las horas recomendadas” explica Iván Petit, asesor de negocios químicos industriales de BASF Colombia.
El colchón es la superficie que sostiene al cuerpo durante horas continuas cada noche. Un soporte adecuado permite mantener la columna vertebral alineada y distribuir el peso de forma equilibrada, reduciendo puntos de presión y tensiones musculares. Por el contrario, un colchón desgastado o inadecuado puede interrumpir el sueño profundo, generar molestias persistentes al despertar y afectar la calidad del descanso incluso cuando se cumplen las horas recomendadas.

El innovador proceso de reciclaje de BASF para colchones usados descompone el poliuretano flexible y recupera el poliol originalmente utilizado.
Expertos en descanso señalan que un colchón tiene una vida útil promedio de entre 7 y 10 años, dependiendo de su uso y de la calidad de los materiales. Sin embargo, en muchos hogares este periodo se supera ampliamente. Hundimientos visibles, pérdida de firmeza, ruidos al moverse o una sensación de dormir mejor fuera de casa son señales claras de que el colchón ha dejado de cumplir su función principal. Por ello, más allá de una compra ocasional, la renovación del colchón se ha convertido en una decisión de bienestar que cobra especial relevancia tanto al cierre del año como al inicio del siguiente, e incluso como un regalo funcional que impacta directamente la calidad de vida.
En este escenario, la ciencia de materiales ha impulsado avances clave en la industria del descanso. A través del desarrollo de materias primas para espumas de poliuretano de alto desempeño, BASF contribuye a la fabricación de colchones que ofrecen mayor durabilidad, mejor soporte y una distribución más eficiente del peso corporal. Estas soluciones permiten que el colchón conserve su estructura, firmeza y ventilación interna a lo largo del tiempo, factores esenciales para un descanso estable y consistente.
Repensar el colchón como parte del autocuidado cotidiano permite entender el descanso como una inversión en bienestar y salud, más que como una decisión estética o de corto plazo. Tanto al finalizar el año como al comenzar uno nuevo, elegir una superficie de descanso adecuada puede marcar una diferencia significativa en la energía, la concentración y la calidad de vida a largo plazo.